Segunda opinión

Volví porque si los buenos tiempos son gratos para escribir, los malos son mejores... digan si no!

viernes, julio 10, 2009

Opinadores, intelectuales, especialistas

El tema es hablar. Cuando tras casi siete décadas de statu quo priista se dio lo que en general se acepta como "alternancia", antes de que el nuevo gobierno se diera cuenta siquiera, una oleada de personajes, entre periodistas, especialistas y figurones, se dio a la tarea de supervisar la actividad pública. No se trataba de los críticos de siempre: representantes de las causas de los desaparecidos y otros luchadores sociales, sino de politólogos, economistas y otros egresados de las ciencias sociales que encontraban por fin una oportunidad en unos medios ávidos de crear su propia posición ante la audiencia. Tras casi 10 años, la generación de opinadores empieza a colmar los espacios conquistados entre gritos y sombrerazos, amagos de las empresas de comunicación ante su fracaso para garantizarse legalmente su predominio monopolista, y el necesario análisis, a veces autocrítico, de los periodistas de avanzada.

Sin ser intelectuales -según la aguda definición de Gabriel Zaid, que delimita las posibilidades con cierta causticidad-, los opinadores comienzan a agotar la veta mediante el abuso de la técnica mediática que les dio asientos, barras y sobre todo tiempo aire. Ya no hay canal televisivo o radial que no disponga de varios nombres para abordar temas electorales, ecológicos, científicos, sociales, y en ocasiones todos a la vez en emisiones donde los periodistas rompen una especie de regla del oficio y emiten su percepción personal, debatiéndola de forma "apasionada" contra la de otros presentadores, presumiblemente basados en hechos y fuentes, de donde se advierte la complejidad de la vivencia humana, pues los demás están o no de acuerdo, apoyados por sus propias fuentes y referencias.

Iniciados a impulso de santones como Héctor Aguilar Camín, reconocido intelectual, o periodistas no siempre saludados como adalides de la verdad, como Ricardo Rocha o Lolita de la Vega, en noches que garantizaban que pudiera extenderse el tema hasta casi el amanecer, los formatos de opinión han cambiado poco desde los años ochenta, cuando a la par de la "modernización" del país se sucedían en el mundo movimientos de exigencia de una mayor participación ciudadana ante los medios y en general en la vida social. Los espectadores, los consumidores, también querían ser actores y comentadores, denunciantes de lo que consideraban negativo en la marcha pública. De esta manera, en un principio con especialistas, profesores universitarios, escritores y otras figuras de importancia, los programas de opinión llevarían a la palestra lo que en otro momento eran los secretos a voces de la colectividad, los rumores, las noticias y los datos consignados.

Hoy día, sin mayores tabúes se trata como se puede la mayor cantidad de temas. La diferencia está en que al ser precisamente una estrategia asumida por la actual manera de informar, vale lo mismo para católicos que para izquierdistas, para una difusora que desea ofrecer un muro contra las críticas, así como para quien simplemente desea escuchar apoyo en su cruzada propia. Caben políticos activos o en retiro, periodistas que no siempre con facilidad pasan de la palabra escrita a la locución -ni hablar de la preparación o la autorización oficial requeridas-, y cualquier cantidad de sectores que buscan llevar sus problemáticas a las grandes audiencias. A veces una oportunidad puede ser la diferencia para pasar de víctima a testigo de cargo, o no, a pesar de la importancia de la situación.

El agotamiento de un recurso podría establecerse a partir de los resultados de su ejercicio. Definitivamente México no es un mejor país a pesar de la cantidad de opinadores, intelectuales o especialistas, y al contrario, al invertirse los papeles o cruzarse las barreras, el opinador afortunado se convierte en un gobernante tan malo como los que denunciaba, o simplemente la puesta en evidencia se asume como una crítica más, sin mayor peso frente a las instituciones o la opinión pública, que se observa impotente y en su caso la descarta, como en su momento ocurrió con las movilizaciones. Pero si en su momento se midió el ascenso en el rating para hacer de estas emisiones la herramienta que son ahora, bien podríamos descartar las que en realidad no son sino justificaciones de método y en cambio acudir a quienes demuestren voluntad de enfocarse en las verdaderas preocupaciones colectivas.

jueves, julio 09, 2009

De regreso... o no

Qué decir de las elecciones pasadas que no sea lo obvio. Obvia también la reacción de la cada vez mayor población de opinadores, con más o menos autoridad, que inundan las opciones mediáticas, inmersos en su intento de profundidad que corra pareja con cierta sencillez, y que con caras de creciente incomodidad se ven obligados a seguir sosteniendo posturas que saben temporales.
Nada se mueve en un país donde la riqueza y las reglas de su conservación y manejo siguen en manos de los de siempre, a despecho de sucesiones no precisamente marcadas por el anhelo de renovación nacional. Ya a fines del siglo XIX, en una maniobra sobre la que poco se ha abundado entre los especialistas, que mayormente coinciden en el deseo de Porfirio Díaz de conferir cierta legalidad a su mandato, antes de que se declarara la voluntad de su régimen de perpetuarse se otorgó a un compadre -quién mejor que alguien de la familia: moralidad de otra época- la oportunidad de ser presidente durante 4 años. Las cosas no se dieron precisamente fáciles: una reforma a la moneda derivó en protestas y tumultos, y la corrupción fue la nota perdurable.
En los años siguientes se consolidaría una estructura de beneficiarios del orden establecido, calcado del modelo económico estadounidense, hasta el estallido de 1910, derivado de la intensa podredumbre cuyo síntoma evidente era la dictadura, pero que al interior se conocía con los rostros de la falta de oportunidades, la discriminación, la miseria absoluta y la burla a los principios en los que se suponía cimentada la nación. La larga guerra y sus posteriores reacomodos no hicieron sino agitar los resentimientos de las facciones, entre las cuales quienes vencieron impusieron por la fuerza y garantizaron en forma de leyes igualmente copiadas de modelos externos el orden que esperaban para el futuro, su futuro.
Salvo excepciones, los herederos de estos pioneros y sus compañeros de camino, extranjeros y nacionales, han mantenido una pirámide de privilegio frente a una masa creciente de obreros, campesinos y empleados que se han conformado con las migajas del progreso. Entre el conformismo y una franca imposibilidad para superarse, producto de la desnutrición, la marginalidad y la apatía, la enorme mayoría ha decidido hacer suyos los valores que le vende un aparato dedicado a entretener y ante el que no se asume la posibilidad de criticar: con los recursos de la violencia soterrada, la compra de voluntades y el simple ostracismo, el régimen asimila los reclamos de igualdad, justicia y legalidad, pero sin decidirse a tocar un solo cabello de los poderosos. ¿Cuántos delincuentes contra la propiedad han sido encarcelados, por un solo banquero o financista defraudador? ¿Cuántos delincuentes menores por un asesino de periodistas y opositores, de altos vuelos?
Nada será distinto mientras el principal impulso no proceda del lado con más peso. Nada, mientras no exista la posibilidad de organización a nivel calle, colonia, de donde surjan representantes, que no líderes, con la posibilidad de transmitir una voluntad de cambio, con mayor poder en la medida en que la organización crezca y logre oponerse a un orden que no se ha transformado en, por qué no, 200 años.
Por algo quieren festejar.

jueves, julio 02, 2009

Medidas desesperadas (sobre advertencia...)

Curiosamente a tres días de las elecciones, cuando ya los candidatos no pueden aportar, si es que alguna vez lo hicieron a los largo de los pasados y lentísimos días desde la influenza, y mientras surgía como una alternativa el movimiento anulista, apoyado por intelectuales de renombre, resulta que hoy, a partir de una encuesta de Reforma (el agujero negro que es la reforma electoral sigue alterando la realidad política en formas inimaginables: encuestas aparecidas en el periodo de reflexión, Internet como si no existieran plazos, etcétera), algunos de los defensores del voto ahora sí de castigo reconocen que existe el riesgo, bastante real, de que el PRI sea el gran beneficiado de los próximos comicios, aun cuando cierto equilibrio de fuerzas, malicioso pero funcional, garantizaría la continuidad del proyecto gubernamental... ¿O acaso no ocurriría cuando las televisoras podrán mantener su coto de poder con diputados del Verde, y con priistas a la espera del anuncio del candidato a la grande, seguros de tener garantizada la cobertura mediática de sus logros? Tampoco quedarán lejos los panistas, quienes con bajarle a la temperatura de la relación con sus competidores de más peso puede que tengan asegurada la aprobación en lo general de sus iniciativas, que no están tan distantes de la perspectiva centrista...
Sin duda aquí lo interesante es la modestia, la franqueza apenada con que por ejemplo José Antonio Crespo reconocía el peligro y asumía la responsabilidad de dictar este Caveat (viejo recurso de prevenir a los consumidores de que al adquirir ciertos bienes se pierde el derecho a reclamación posterior), lo que hace pensar en la obligación de algunos comentaristas de mayor renombre y alcance televisivo de hacer lo propio, cuando sus alardes personales sobre votar en blanco nunca estuvieron justificados bien a bien, no siendo precisamente de los perjodicados de este país... y antes hacen pensar en el interés de sus medios para favorecer una propuesta que, bien se ve ahora, incluso les conviene, y contra la que nunca estuvieron en contra de manera abierta y declarada... No lo sé, no me consta, pero siempre me ha llamado la atención el doble discurso de esta gente pública, que en columnas despotrica ahora contra el régimen, dando una apariencia de libertad periodística, y en cambio en TV pliega sus opiniones y elabora retruécanos mentales que a todo suenan menos a congruencia...
Hoy, 2 de julio de 2009, se cumplen 9 años de que algunos elegimos a Vicente Fox presidente, haciendo una mayoría capaz de imponerse a voces inteligentes que señalaban los defectos de semejante maniobra con el único propósito de quitarle por fin al PRI su posesión más preciada. El día de su asunción, cuando lo primero que le escuché fueron saludos a sus hijos, mi corazón se dividió en dos, una mitad admirada de que un hombre en semejante situación fuera capaz de anteponer a su familia a toda una nación, y la otra desencantada de que un hombre en semejante situación fuera capaz de lo mismo... Días antes, casi llegamos a las manos en una discusión intelectualoide entre colegas, y aun cuando mi visión del proceso se confirmó, sus palabras de que habríamos de arrepentirnos de tan poco pensada estrategia también habrían de cumplirse... Sirva esto como aviso, este sí oportuno en tiempo de reflexión, de que las medidas desesperadas no siempre obtienen el resultado deseado.

miércoles, julio 01, 2009

Modestísima proposición

Dado el lamentable, nauseabundo y deprimente panorama de la vida nacional, marcado por la impunidad, el escepticismo y hasta el claro desprecio a hombres e instituciones que en otras latitudes seguro inspiran el mayor de los respetos y se les ve con el aura de reto para mejorar las condiciones imperantes...
Dado que es de grandes reconocer cuando algo está fuera de nuestro alcance, y que mucho se logra cuando se pasa la estafeta a quien en realidad puede llevar a cabo una tarea, e incluso es digno de alabanza sacrificar las propias aspiraciones "en aras de un bien más alto", como se dice...
Dado que nada como un terremoto para sacudir a un pueblo, o alguna otra debacle de proporciones considerables, como en su momento la influenza, tan desaprovechada y mal manejada para fines de posicionamiento (pues sí, eso no dejaba mucho margen para el lucimiento, y se hubiera visto fatal), pero como esas sacudidas no tienen sino equivalentes al interior de una sociedad... me atrevo a hacer una pequeña proposición: Que renuncie Felipe de Jesús Calderón Hinojosa al cargo de presidente de México...

Los beneficios, como los puedo ver, serían inmediatos, profundos y de largo alcance. No sólo el señor Calderón salvaría la cara antes de volverse el presidente más nefasto que haya tenido el país, y miren que con cierta regularidad se han renovado los nombres, dando oportunidad a que diversos personajes hayan dejado huella con su "estilo personal de gobernar"; el único que en su momento hizo alarde de dignidad y abandonó, viendo en riesgo su vida bajo la égida callista, fue el noble Pascual Ortiz Rubio, político de los que ya no hay, y michoacano, para mayor coincidencia (?) histórica...
Resulta previsible el alboroto, de dimensiones épicas: veamos a Manlio Fabio Beltrones asumiendo la soñada investidura, aunque con ello cerrándose para siempre la puerta al mandato largo... Veamos a los oportunistas asomando del fango la cabeza, momento precioso para que los partidos salgan del marasmo en que se ahogan, y hagan por fin el ejercicio depuratorio que conduzca a -casi- una elección de unidad a su interior, con los mejores y más representativos personajes de sus respectivas ideologías, auténticos campeones, ya que quien vuelva a abrirle el paso a las clientelas, sin duda quedará rezagado en una oportunidad única de aggiornamento y reconexión con el electorado...
Las cúpulas tendrán que admitir que pocas veces podría darse un despertar nacional de tal tamaño, un aliciente semejante para incrementar nuestras ganas de trabajar y salir adelante, otra chance de sacudirnos a tanto parásito conformista, puestos -ahora sí- frente a una elevada marca moral, y ni siquiera nueva, es justo aquel sagrado llamamiento: "Si no pueden, renuncien"...

Es real. Ya ha pasado antes... y no se cayó el país. Al contrario, los siguientes mandatos dieron fin a las últimas sombras de la etapa revolucionaria, y es a partir de entonces que comienza la modernización de México.

"Salgo con las manos limpias de sangre y dinero y prefiero irme y no quedarme aquí sostenido por las bayonetas del ejército mexicano." -Pascual Ortiz Rubio (algo suena aquí... lo de las manos limpias, creo...)

martes, junio 30, 2009

Comeback with a vengeance

Bueno, parece que siempre no habrá reseña de la novela Todas las fiestas de mañana, de Miguel Cane, y tampoco gran final. No es que no se quiera cumplir la palabra empeñada, pero luego de casi dos años, pues... hay que ser realistas. Es claro que no encontré la manera de abordar una obra pionera en más de un sentido, pero principalmente para el propio autor, que inicia su carrera literaria con esta narración cuasi autobiográfica. He seguido durante este mismo tiempo su blog, sus colaboraciones en Milenio Diario a propósito de cine, y la entrevista que hizo a Vanessa Redgrave en la revista semanal de dicho diario, y me temo que de todo ello no puedo sino alimentar mi percepción personal, oscura, de Miguel. No me ha sido posible participar en mayor medida de su trabajo ni me atrevo a intentarlo, muy a pesar mío, pues lo admiro secreta y ampliamente. Sólo sé que he disfrutado las palabras que me ha dedicado, y que hoy que deja -tal vez por mucho tiempo- esta ciudad, saludo su partida con estas manos vacías. Suerte, adondequiera que vayas.



Y en otras cosas, vuelvo con el grato sabor de haber estado con mi adorada Roja en su fiesta de cumpleaños, este pasado sábado. Colada, sin invitación expresa, me apresenté -perdona mi egoísmo, hermosa, espero no haberte causado ningún inconveniente con mi rechazo al alcohol y al cigarro, y algún otro- en el mismísimo bar que decía el anuncio, y me divertí de lo lindo, rememorando mis propios 25, la edad a la que dejé de dormir a pierna suelta, cuando compartí con alguien más mi ADN, y empecé a preocuparme por un futuro que aún no acabo de conocer. Y me desvelé como ya no lo hago desde entonces, porque sigo como entre sueños y ni yo misma me la creo de haberte acompañado con el amor de siempre, el que no he dejado de tenerte porque me diste también tu confianza desde el principio, pasando por las veces que he estado en tu casa, con tu familia, disfrutando de respeto y enormes atenciones.

Y así el día a día no nos aparta porque cuando alguien se queda en nuestro corazón, ahí sigue, sin importar la distancia o el tiempo, porque la próxima vez es como la primera, o aún mejor. Y aquí me tienes de regreso, con cosas nuevas, para compartirlas con quien quiera leernos. Este homenaje es lo primero... de la segunda parte. Te quiero!!!!



De vuelta en la rama...